miércoles, 20 de marzo de 2013

No quiero. Si quiero.


No te quiero abandonar pero no tengo qué ofrecer.
Después de todo sigo acá
cual sujeto esperando un bondi que sabe que nunca pasa, pero igual lo espera
con paciencia
y luego con la resignación mas grande del mundo.
Si, es cierto, nadie sabe que estamos haciendo acá
pero realmente, ¿nos queremos ir?

martes, 19 de marzo de 2013

¿Qué te pesa?

Estaba yo en el consultorio y la mamá de una nena le dijo a su hija: "no, no es cansancio. Siento peso. Me siento pesada" 

Me inquietó escuchar "esa" palabra. ¿Cuál sería la diferencia?

Y entonces me llevó a preguntarme qué es lo que pesa y qué es lo que siento liviano en mi.

De todas formas, la mujer tenía una sonrisa.

Incineración


Estaba segura de no saber exactamente qué estaba pasando.
Sin embargo, en su cabeza se hizo eco esa sensación a la que muchos describen como “intensidad del momento”. Sí, era eso, no había dudas a esa altura.
Y así fue como, en algunos pocos segundos, la belleza con lo desconocido se conjugaron y el tiempo pareció detenerse.
Maravillada y temerosa, se quedó contemplando tal acontecimiento como único, intentando no perder ningún detalle.
La imagen de su rostro era infinita.
¿Tendrá idea de cuánto transmite aún dormido?, pensó.
Sin verlo venir, una extraña incertidumbre y lejanía mental intentaron imponerse a la proximidad de sus cuerpos.
Fue en vano. No había manera de detener lo que estaba sucediendo.
Incontable fue el recorrido que hizo: una y otra vez por todos los costados habidos y por haber. Nada se le podía escapar.
El tiempo ya comenzaba a tomar su curso natural y entonces, apurada, memorizó por última vez cada fragmento que sus ojos y su mente le dejaban ver. Por las dudas.
Quería recordarlo así: entre sábanas y con el sonido de un par de hojas de un otoño venidero que se paseaban de un lado al otro, testigos de un instante de perfección.