Lo extraño. Partes de él, momentos.
El vendaval finalmente se desató un sábado gris casi de lluvia, en un tren lleno de gente, pero yo me sentía completamente sola.
Y así lloré y lloré y las carilinas no alcanzaban. Fue una eternidad.
Después María vino a casa y me trajo mucha calma. Fuimos a Cossab. Yo me pedi una I.P.A y recordaba que no hace mucho, estábamos todos ahí, riendonos, comiendo papitas con cheddar.
Pero ahora eramos nosotras dos nada más, hablando de él, intentando explicar (nos) lo que nunca vamos a entender.
Y como quien no quiere la cosa, un día vamos con María a un bar a escuchar a su profe que tiene un dúo de folclore. Todo marcha muy lindo hasta que la gente pide "'¡otra, otra!" y ellos, habiendo tantas canciones en el mundo, eligen complotarse contra mí y sus voces empiezan a sonar con un... "a este Manuel que yo canto"
Nada, una mierda increíble. Me tuve que ir afuera y otra vez las lágrimas hasta que, por fin, escuché los aplausos y volví a entrar.
Y así pasaron, hasta hoy, tres semanas sin hablar. Sólo unos mails de por medio. La nada misma.
Y así el feisbuk muy hijo de puta me juega una mala pasada y me dice "Escribe un nuevo mensaje - Agnosis Moné"
¿QUÉ? ¿Por qué?
El miércoles fue el cumpleaños de Juan. No fui, él sí. Y está como siempre, como últimamente.
Ya está, tengo que caer en que no lo voy a ver más. Me cuesta mucho dejarlo atrás, no es algo que quiera hacer pero no sé si tengo otra opción.
Y ahora qué.
No se.
Cómo seguir con tantas cosas que me recuerdan que está ahí, en cada rincón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario