martes, 2 de abril de 2013

Cae y nada pasa.


Diría Pez. Si, un juego de palabras si te lo pones a pensar.
Pero bueno, la cuestión es que en ciertos momentos del día siento que no pasa nada y a su vez que pasa de todo. Momentos en que puedo dormir una siesta de seis horas desapareciendo del mundo (exceptuando si sueño con algo que luego recuerde) o que, al contrario, agarro libro, apuntes, guitarra, cuevana y quiero hacer todo eso y un poco más también.
Pero claro que está ese momento del día en que algo me empieza a pesar. Su presencia-ausencia. Eso dispara mil sensaciones encontradas, una tras otra.
Acto seguido busco en mi cabeza situaciones, palabras que hagan darme cuenta que todo está bien. Pero sistemáticamente aparece el desequilibrio que consta de incertidumbre, temores, enojos y todo termina en un ¿qué carajo está pasando?
Realmente no lo se y me pone mal. Es como tener que resolver un caso y no contar con las pistas necesarias o los testigos claves del hecho.
Me pesa esta situación de "no saber" y me pregunto cuándo va a ser el día en que se desate el vendaval. ¿Faltará mucho? Claramente las chances de que eso no suceda, en mi cabeza, son ínfimas. Casi que lo estoy esperando para sacarme "cierto" peso de encima y seguir con mi vida.
Pero él también es parte de ella, ¿qué digo entonces?. ¿Qué hago con esto que me pasa?
Ahora llueve. Hace rato largo que pude lograr cargar una película y sin embargo pienso que llueve y que tengo una película frente mio y quisiera estar con él, tirados en su cama abrazándonos y todo lo demás. Y me pregunto por qué solo soy yo la que quiere eso. Eso no está bien. O sí. O si, pero a medias. Nunca se sabe si uno está sintiendo bien o mal. Eso no existe. Uno siente y ya, arreglate con eso, querida. ¿pero cómo?
Y son las 4:11. No voy a desprovechar hoy también que la película se cargó del todo. Mentalmente, voy a desaparecer un rato de todo esto.


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